miércoles, 30 de enero de 2013


(III)


Esta mañana te digo:                                ¡Buenos días!
Como siempre: 
nadie responde....


                                                                     Encuentro una fotografía
                                  que tomaste otra tarde 
       en Valparaíso.
Por esta ventana se ve el mar 
y se ve el cielo.


La mirada toca la estela de espuma viajera
de las nubes que llegan o se van.

La tristeza es inagotable…
cuando una nube desaparece en la distancia,
son esos sueños que nunca se realizaron
y así como llegan desaparecen.

Nuestros ojos ven el mar y ven el cielo,
las nubes dibujan el horizonte,

en él navega el corazón como otro barco,
hay en el fondo de la mirada
una distancia tan parecida a tu ausencia.

Reconocemos en cada nube un dolor.


El azul y las nubes 
son lágrimas que caerán al mar.
Las nubes y el azul 
son barcos que se alejan
o recuerdos que llegan.
Entregan joven y dulce el día,
canta su enero de sol en cada nube.


En los cristales de estos barcos
crece la flor de azul de la soledad.
Cada nube es un recuerdo 
y es un barco

y cada recuerdo 
                          un fantasma.

Grita el azul en la garganta del día,
la vida entera que fue se aleja con las nubes,
el desvelo que fuiste en antaño se va en esos barcos,
se asoma por esta ventana y con un brillante
pañuelo blanco me dice adiós.


El mar y las nubes
son la mejor metáfora para decir: 
                                                      Te extraño tanto...

martes, 29 de enero de 2013



(II)

Hoy volví a despertar
creyendo que estarías 
junto a mi…
No quise abrir los ojos
y volví a saludarte:
"¡Buenos días!"
Pero sólo el silencio me respondió…

Afuera…
                la ciudad,
un murmullo de fantasmas
que devoran mi corazón;
mientras tanto,
yo no hago otra cosa que pensar en ti.

Ahora,
sólo soy ese hombre
que camina
con las manos sujetas
a “la invención de su soledad”
el pobre tonto
que les saluda al pasar
y nadie le responde.

En tanto, ustedes, comprueban
si el tiempo en su reloj va bien
acuden a sus quehaceres
sin preguntarse:
“si van en la dirección
y en el sentido correcto”.

No sabe que a su lado,
                                   este hombre,
libra la más mortal batalla
contra la soledad;
que su manos
contienen el enorme vacío
de otro cuerpo
y se aferra sin piedad
a la mano de la nostalgia.

Le retiene a su antojo
y por la fuerza
a su condena de tristeza.

Este hombre,
 es su prisionero
en su mundo
muerto de felicidad.

lunes, 28 de enero de 2013

(HISTORIA DE FANTASMAS)


Hoy desperté creyendo que estabas aquí:
Te dije: 

            ¡Buenos días!

Pero nadie respondió...


Todo esta en silencio,
afuera la ciudad brama...
tendré que salir a enfrentarla pensando en ti...

Me he alejado tanto de mí mismo
que ya no sé decir nada
                                   sobre mí
ni lo que siento
cuando me mojo bajo la lluvia;

tampoco cuando me convierto
en una brizna de hierba seca
quemada por el sol.
No sé encontrarme
a mí mismo,
describir 

a este personaje,
nombrarlo,
asegurar
que existo.