miércoles, 30 de enero de 2013


(III)


Esta mañana te digo:                                ¡Buenos días!
Como siempre: 
nadie responde....


                                                                     Encuentro una fotografía
                                  que tomaste otra tarde 
       en Valparaíso.
Por esta ventana se ve el mar 
y se ve el cielo.


La mirada toca la estela de espuma viajera
de las nubes que llegan o se van.

La tristeza es inagotable…
cuando una nube desaparece en la distancia,
son esos sueños que nunca se realizaron
y así como llegan desaparecen.

Nuestros ojos ven el mar y ven el cielo,
las nubes dibujan el horizonte,

en él navega el corazón como otro barco,
hay en el fondo de la mirada
una distancia tan parecida a tu ausencia.

Reconocemos en cada nube un dolor.


El azul y las nubes 
son lágrimas que caerán al mar.
Las nubes y el azul 
son barcos que se alejan
o recuerdos que llegan.
Entregan joven y dulce el día,
canta su enero de sol en cada nube.


En los cristales de estos barcos
crece la flor de azul de la soledad.
Cada nube es un recuerdo 
y es un barco

y cada recuerdo 
                          un fantasma.

Grita el azul en la garganta del día,
la vida entera que fue se aleja con las nubes,
el desvelo que fuiste en antaño se va en esos barcos,
se asoma por esta ventana y con un brillante
pañuelo blanco me dice adiós.


El mar y las nubes
son la mejor metáfora para decir: 
                                                      Te extraño tanto...

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