martes, 29 de enero de 2013



(II)

Hoy volví a despertar
creyendo que estarías 
junto a mi…
No quise abrir los ojos
y volví a saludarte:
"¡Buenos días!"
Pero sólo el silencio me respondió…

Afuera…
                la ciudad,
un murmullo de fantasmas
que devoran mi corazón;
mientras tanto,
yo no hago otra cosa que pensar en ti.

Ahora,
sólo soy ese hombre
que camina
con las manos sujetas
a “la invención de su soledad”
el pobre tonto
que les saluda al pasar
y nadie le responde.

En tanto, ustedes, comprueban
si el tiempo en su reloj va bien
acuden a sus quehaceres
sin preguntarse:
“si van en la dirección
y en el sentido correcto”.

No sabe que a su lado,
                                   este hombre,
libra la más mortal batalla
contra la soledad;
que su manos
contienen el enorme vacío
de otro cuerpo
y se aferra sin piedad
a la mano de la nostalgia.

Le retiene a su antojo
y por la fuerza
a su condena de tristeza.

Este hombre,
 es su prisionero
en su mundo
muerto de felicidad.

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