(II)
Hoy
volví a despertar
creyendo que estarías
creyendo que estarías
junto a mi…
No quise abrir los ojos
y volví a saludarte:
No quise abrir los ojos
y volví a saludarte:
"¡Buenos días!"
Pero
sólo el silencio me respondió…
Afuera…
la ciudad,
la ciudad,
un
murmullo de fantasmas
que
devoran mi corazón;
mientras tanto,
mientras tanto,
yo
no hago otra cosa que pensar en ti.
Ahora,
sólo
soy ese hombre
que
camina
con las manos sujetas
con las manos sujetas
a
“la invención de su soledad”
el pobre tonto
el pobre tonto
que
les saluda al pasar
y nadie le responde.
y nadie le responde.
En
tanto, ustedes, comprueban
si
el tiempo en su reloj va bien
acuden a sus quehaceres
acuden a sus quehaceres
sin
preguntarse:
“si van en la dirección
“si van en la dirección
y
en el sentido correcto”.
No
sabe que a su lado,
este hombre,
libra la más mortal batalla
libra la más mortal batalla
contra
la soledad;
que su manos
que su manos
contienen
el enorme vacío
de otro cuerpo
de otro cuerpo
y
se aferra sin piedad
a la mano de la nostalgia.
a la mano de la nostalgia.
Le retiene a su antojo
y
por la fuerza
a su condena de tristeza.
a su condena de tristeza.
Este hombre,
es su prisionero
en su mundo
en su mundo
muerto
de felicidad.
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